Date
Martes, Junio 19 - 2018 Pereira - Colombia

Facebook Twitter Google Plus One
 
Testeo de la Modal Window |
LAS ARTES

Artículo leido 6221 veces.

Santa Evita, novela tejida sobre el bastidor de la historia
Publicado 14/01/2018

Claudia Patricia Ortega Guerrero

“Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo”. (Eva Perón)

Una de las obras más  destacadas de Argentina es Santa Evita (1997)  de Tomás Eloy Martínez, considerada  como una novela histórica. Sin embargo, el mismo autor se empeñó en demostrar que su novela no era una novela histórica.


En una entrevista hecha al autor, por el Licenciado en Letras Juan Pablo Neyret  titulada “Novela significa licencia para mentir”, Tomás Eloy afirma  que nunca tuvo la intensión de que su novela fuese tomada como novela histórica. Para él, sus obras Perón y Santa Evita  son novelas tejidas sobre el bastidor de la historia. “-Yo no he tenido esa intención, de ninguna manera. Siempre he dicho que son novelas tejidas sobre el bastidor de la historia, de ciertos personajes históricos, pero no pretenden una reconstrucción prolija o fiel de los hechos”. Seymour Menton en La Nueva Novela Histórica De La América Latina 1979- 1992 (1993) define el término de novela histórica señalando que toda novela lo es, puesto que, en mayor o menor grado, capta el ambiente social de sus personajes, hasta de los más introspectivos y reserva además la categoría de novela histórica para aquellas novelas cuya acción se ubica total o por lo menos predominantemente en el pasado, es decir, un pasado no experimentado directamente por el autor.


Seymour Menton afirma que uno de los objetivos principales de su libro, es comprobar el predominio desde 1979 (o 1975) hasta 1992 (o después) de la Nueva Novela Histórica y que una de las definiciones  más apropiadas es la de Anderson Imbert, que data de 1951 y que dice: “Llamamos ‘novelas históricas’ a las que cuentan una acción ocurrida en una época anterior a la del novelista” 

Novela histórica

Santa Evita  de Tomás Eloy Martínez es del año 1997 y se sitúa dentro de la corriente literaria conocida como “Nueva Novela Histórica”. Contiene hechos y personajes reales mezclados  con ficticios, según el autor, en ella  hay historias de imaginación flagrantes, falsas, que en el caso de la primera han sido tomadas como verdades, por el cine y por el periodismo.

Cuando el dictador prófugo y la difunta se conocieron en enero de 1944, ¿Quién levantó a quién?
Ella se le presentó con una frase de alto voltaje seductor: “Gracias por existir, coronel” y le propuso que durmieran juntos esa misma noche. Siempre fue de armas llevar. No concebía que la mujer pudiera ser pasiva en ningún campo, ni aun en la cama, donde lo es por mandato de la naturaleza. El aspirante a dictador era, en cambio, algo incauto en las lides eróticas: romanticón, de gustos simples. La que lo levantó fue ella. Tenía muy claro lo que quería. (p.58)

Gracias a la entrevista que Juan Pablo Neyret  le hace al Tomas Eloy Martínez, se puede apreciar la verdadera postura del autor ante el señalamiento de sí su obra es o no una novela histórica.
En la entrevista Eloy confirma siempre que no lo es y cuenta que Frases como “Gracias por existir, coronel” dicha supuestamente por Evita para seducir a Perón o aquella cuando Perón le dice  a Eva “No puedo darte la vicepresidencia porque tenés cáncer” son frases imaginadas, propias del autor y que han sido utilizadas por distintas personalidades como frases reales de los personajes en cuestión. Esta última frase por ejemplo, fue tomada literalmente en la película “Eva perón, la verdadera historia” de (1996) dirigida por Juan Carlos Desanzo y escrita por José Pablo Feinmann a quien Tomas Eloy le reclama lo siguiente:

[…] esa frase fue tomada literalmente en la película Eva Perón. La verdadera historia. Yo me quejé al guionista, [José Pablo] Feinmann, y él me respondió “¿Pero, cómo, no era una entrevista?”. Le dije que hay un subtítulo enorme al pie de Santa Evita, que yo me he empeñado en que aparezca siempre, que dice Novela. Novela significa licencia para mentir, para imaginar, para inventar. (Entrevista)

Pero, aunque el autor argumente muy bien su postura del por qué Santa Evita no es una novela histórica, la novela utiliza los seis rasgos de la nueva novela histórica, señalados por Seymour Menton, los cuales son: uno, la subordinación; dos, la distorsión; tres, la ficcionalización; cuatro, la metaficción; cinco, la intertextualidad y seis, los conceptos bajtinianos para hacernos cuestionar sobre varios aspectos de la historia de Eva. En la primera, la subordinación es el debate que hay dentro de las novelas entre la ficción y lo histórico. Pues no se puede saber a ciencia cierta si es una verdad histórica o no.

[…] ¿Dónde aprendió a manejar el poder esa pobre cosita frágil, cómo hizo para conseguir tanta desenvoltura y facilidad de palabra, de dónde sacó la fuerza para tocar el corazón más dolorido de la gente? ¿Qué sueño le habrá caído dentro de los sueños, qué balido de cordero le habrá movido la sangre para convertirla tan de la noche a la mañana en lo que fue: una reina?» (p.04)

En la segunda, La distorsión, tenemos que dentro de la historia se encuentran: anacronismos, o sea incongruencia que resulta de presentar algo como propio de una época a la que no corresponde; omisiones y exageraciones. Lo cual genera en el lector interés por el conflicto de la historia.

–La culpa la tuvo Evita –repitió la viuda–. Toda la gente que anduvo con el cadáver acabó mal.
–No creo en esas cosas –me oí decir.
La viuda se puso de pie y yo sentí que era hora de irme.
–¿No cree? –Su tono había dejado de ser amistoso. –Que Dios lo ampare, entonces. Si va a contar esa historia, debería tener cuidado. Apenas empiece a contarla, usted tampoco tendrá salvación. (p.24)

En lo que tiene que ver con los anacronismos, tenemos por ejemplo, cuando en un capítulo Eva aparece estando muerta y en el siguiente aparece viva o el  pasado de su infancia.

“–Tiene quince años –fue lo único que dijo–. Sólo tiene quince años. –Ya es una mujer –respondió Magaldi–. La madre me lo dijo: se hizo mujer de un día para el otro. […] Evita recitó por los altoparlantes de la casa de música un poema de Amado Nervo con exceso de gorgoritos y una dicción calamitosa.” (136)

La ficcionalización de Evita  lleva a pensar, en qué tanto de lo que se está diciendo es verdad.
Por ejemplo, en la novela se afirma que la gente decía que Evita tenía problemas de dicción, pero que en realidad su problema eran aquellas palabras difíciles que la obligaban a hacer una especie de mezcla que terminaba confundiendo los sentidos
 
Yo la oí decir «Voy del dentólogo» en vez de “Voy al dentista” o al odontólogo, y »No me alcanzan los molumentos» por “No me alcanza el sueldo o los emolumentos”. Se fue salvando de esos papelones porque miraba de reojo lo que hacían los demás y porque, cuando le corregían alguna palabra, la escribía en un cuaderno. (p.36)

En La metaficción el autor pone al descubierto su forma de narrar, enseñando sus sentimientos, sus temores, sus alegrías e incluso lo que le acontecía mientras escribía.

“Hubo un momento en que me dije: Si no la escribo, voy a asfixiarme. Si no trato de conocerla escribiéndola, jamás voy a conocerme yo.” (p.167).

La intertextualidad es aquella en la que dentro de la misma historia podemos encontrar canciones, obras y películas de otros autores, como se puede apreciar en la cita de la página 136 antes mencionada en la que Evita narra un poema del poeta “real” Amado Nervo “Dijo «muertos, y «penumbra», recordó Cariño, con un silabeo canyengue que imitaba el de Gardel: «¿Adónde van los muertos, señor, adónde van? Tal vez en un planeta bañado de penumbra...» La aplaudieron.” (p.136). También hay mención de películas como La fuente del deseo, que es una comedia romántica de 1954 de Jean Negulesco y Ángel desnudo, película argentina en blanco y negro dirigida por Carlos Hugo. Y el último rasgo prevalente en la novela son los conceptos bajtinianos, en los cuales tenemos: El carnavalesco; el dialógico; la parodia y la heteroglosia. Según Seymour Menton en La Nueva Novela Histórica De La América Latina 1979- 1992 (1993):

“El concepto carnavalesco que desarrollo Bajtín en sus estudios sobre Rebelais prevalece en varias de las NNH: Las exageraciones humorísticas y el énfasis en las funciones del cuerpo desde el sexo hasta la eliminación.” (p.4)  en la novela podemos apreciar la exaltación de la carne en algunos pasajes del embalsamador.

El embalsamador estaba alisando los muslos del cadáver con una pasta de color miel cuando la entrada de doña Juana lo tomó de sorpresa. La vio apoderarse, fulmínea, de un delantal de cirujano que colgaba del perchero y tenderlo sobre el cuerpo desguarnecido mientras se quejaba: «Ya estoy aquí, Cholita, ¿qué te han hecho?.. » Alzó la calva y atinó a tomarla del brazo. Tenía que recuperar su dignidad médica cuanto antes. (p.21)

Interpretaciones

Lo dialógico se puede observar en dos fuerzas oponentes hablando de un mismo tema, por ejemplo el pueblo y el gobierno hablando de Evita en diferente tiempo y espacio. La parodia cuando hacen comentarios o narraciones burlescas de los personajes y la heteroglosia se ve en la novela porque existen más de dos interpretaciones de los personajes, como por ejemplo, cuando se mencionan los diferentes puntos de vista sobre Evita. Sin embargo, en la entrevista, Eloy insiste en que sus novelas no pertenecen a la corriente literaria conocida como Nueva Novela Histórica “porque ellas son absolutamente impuras y además contienen fragmentos de guiones, mezclas de géneros deliberadas, entre otras y señala que las NNH por lo general son lineales.

No es un problema de la estructura sino de los personajes. ¿Qué ocurre? Para el lector argentino, en particular, y más particularmente en la Academia argentina, se trata de novelas históricas, porque trabajan dos personajes históricos muy fuertes. En el caso de otros lectores, e incluyo a Brasil, cuyo caso me parece singular, pero también Alemania y Estados Unidos -cito los lugares donde mis libros se leen más- no se les pone atributos, son sólo novelas.

El autor revela que ha mezclado  muchas cosas autobiográficas, pero no para introducirse como personaje en la historia, sino para mostrar experiencias que él bien conoce.
Escribe por ejemplo, el relato de Irene Kaufman y de su padre, historia de amor verdadera vivida por él y contada en Santa Evita por el narrador Tomás Eloy Martínez, y que según él,  tampoco se parece al Tomás Eloy Martínez autor. El mundo narrado en Santa Evita es definitivamente ficticio, atestiguado por el mismo Tomas Eloy, el mito se ofrece como constituyente decisivo de su novela, en ella se aprecian algunos elementos míticos como el oscuro origen de Evita, su muerte prematura, sus “milagros” y la momia profanada. La gente realizaba sacrificios y rezos a cambio de su salud.

Lo opuesto
Hayden White en El texto histórico como artefacto literario (2004)  citando a Northrop Frye señala que en cierto sentido, lo histórico es lo opuesto de lo mítico, por lo cual, según Frye “[…] decirle a un historiador que lo que da forma a su libro es un mito le sonaría ligeramente insultante” y habla de tipos diferentes de mitos históricos como lo son : los mitos novelescos “basados en una búsqueda o peregrinaje hacia la ciudad de Dios o una sociedad sin clases” ; los mitos trágicos de ”decadencia y caída, como los trabajos de Gibon y Spengler” y los mitos irónicos de recurrencia o catástrofe casual.

“[…] el pueblo la ve como una encarnación de los dioses infernales». En aquellos mismos días, ante la certeza de que Evita subiría al cielo en cualquier momento, miles de personas hicieron los más exagerados sacrificios para que, cuando a ella le tocara rendir cuentas a Dios, mencionara sus nombres en la conversación.” (29)

Según los argumentos bien sustentados por el autor en la entrevista que le hizo Juan Pablo Neyret, Tomas Eloy Martínez afirma que su novela Santa Evita no es una novela histórica “Seymour Menton, creo, que ha hecho una casi paleontológica definición de la novela histórica, fijando inclusive el número de años que permite considerar a una novela como histórica o no histórica. Él excluye La novela de Perón de esa serie, felizmente, porque considera que no han pasado los suficientes años.”
 

BIOGRAFÍA
- MARTÍNEZ. T (1997) “SANTA EVITA”. ARGENTINA. PDF
- MENTON. S (1993) “LA NUEVA NOVELA HISTÓRICA DE LA AMÉRICA LATINA 1979- 1992”. México, D.F, ed. Fondo de Cultura Económica, S.A de C.V.
- NEYRET. J  (2002) “NOVELA SIGNIFICA LICENCIA PARA MENTIR” Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid.
- WHITE. H (2004) “EL TEXTO HISTÓRICO COMO ARTEFACTO LITERARIO”. México, ed. Paidós.

 
Public
 
 
Ico_comentarios Comentar        Ico_enviar-copia Enviar esta nota         Favoritos y compartir Compartir
1 2 3 4 5
  Calif.
votos
  Prom: 0
 

El Diario del Otún no se hace responsable por comentarios que los lectores publiquen en este espacio, ya que son opiniones personales que nada tienen que ver con el pensamiento editorial de este medio. El Diario del Otún se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, vulgar, que atenten contra la intimidad de las personas o que hagan alusión a publicidades.



 


Public



CLASIFICADOS / PUBLISERVICIOS

Adb33c1896515d64e0e5038c31b65978
6aeb9a4032e3eb0fefa027e73bf0ce7d
4682cf392b8a92732d139104ca19a714
Ac0ce5d5b3acb3e6ea2dafaf05c34255
1767ca6715697db9b526da623d139a88
E8d86bc1a9aaca37d0453f0afa290fe7
9bfa6c3a2098b543f49f9e35b24b79c3
81ba0756f6208b6c69a4d3e76468eef1
Mn_clasi1


Portada en formato PDF
COPYRIGHT © 2013 R.R EDITORES Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
Tratamiento de datos personales

08:27