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LAS ARTES

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El virus Kine
Publicado 19/03/2017

José Fernando Ruiz Piedrahita*

Padezco una grave enfermedad que suele ser contagiosa. La adquirí desde muy pequeño y me han dicho los especialistas que es incurable. Se trata del virus “Kine” cuyo nombre proviene de la palabra Kinetoscopio, y que empezó a manifestarse cuando una tarde hace ya mucho tiempo, sentí el deseo imperante de ir al cine (Cinefilia).


Los síntomas se calman asistiendo a una sala de proyección. Sobre las películas que controlan el virus hay que decir que algunas son buenas y regalan calma por lo menos una semana. Las hay muy malas que lo dejan peor que cuando entró a recibir el tratamiento. En la casa es posible recibir el remedio para el virus con dosis en pequeños formatos, pero no es lo mismo. Hay que aclarar que los tratamientos para el virus se han puesto muy costosos. A eso hay que adicionarle que muchas veces uno no va solo a recibir el tratamiento. Algunos van con la novia, o el novio. Otros van en grupos para buscar una cura colectiva, pero yo casi siempre voy solo. Cuando la película es buena, me curo y llego a casa con una sonrisa de satisfacción.

Mi hija quien también es portadora del virus “Kine” y a quien se lo contagié siendo muy pequeñita, me acompaña regularmente a recibir el tratamiento. Ella va a cine con el novio quien también es portador de la enfermedad. A veces ella va con el grupo de amigos de la universidad a en busca de terapia grupal. Cuando llega el mes de febrero, los síntomas de la cinefilia provocados por el virus Kine,  se  acrecientan de una manera alarmante y hay que comprar unas dosis especiales llamadas: mejor película, mejor actor, mejor actriz, mejor guión, mejor vestuario, mejores efectos especiales, mejor banda sonora, mejor canción.


Los amigos abren los ojos como platos cuando empiezo mi discurso con lo del virus Kine, pero sonríen cuando les explico de qué se trata. El cine es una enfermedad que algunos llevamos en la sangre. Estamos conscientes que es incurable y en ocasiones asintomática. Por fortuna el tratamiento no produce efectos secundarios graves. Quizá el mayor efecto es poder encontrarse con otro enfermo y entre los dos entablar una buena conversación alrededor de los diferentes tratamientos utilizados para aliviar el mal y  es mejor aun cuando se suman más enfermos a la terapia. Otro efecto secundario es aburrir a los demás hablando siempre del mismo tema, sobre todo si son insensibles a la cinefilia y padecen de futbolmanía.

Adquirí el virus de la siguiente manera:
El profesor J.A de español nos dijo que fuéramos a la biblioteca del colegio a escoger un libro para hacer un ensayo sobre el texto leído en ese trimestre. Todos mis compañeros salieron corriendo ante la perspectiva de poder capar clase. Como salí de último, en ese mismo orden llegué a la biblioteca. Mis compañeros ya habían arrasado con las estanterías y no quedaba un ejemplar interesante para hacer el ejercicio de lectura. Hablé con la persona que atendía y le dije que no había quedado nada que yo pudiera leer. La joven me miro y me trajo un libro de una estantería ubicada atrás de ella:


Me entregó un ejemplar de “El Exorcista” de William Peter Blatty. Me dijo que era lo único que quedaba y lo recibí un tanto escéptico, pero no habiendo más, me dediqué a su lectura. Pues no la leí. La devoré en menos de una semana. Hice el bendito ensayo y me pregunté a mí mismo: “Mi mismo… ¿será que no hay una película de este libro?” La respuesta tardó un año en llegar cuando se anunció la proyección en Colombia de la película aterradora… El Exorcista, dirigida por Brian de Palma y protagonizada por Linda Blair.

No alcanzan a imaginar las maromas que hice para poder verla y lo hice a escondidas, pues era menor de edad.  Cuando salí del teatro, sentí que algo se había apoderado de mí. Y no era precisamente el demonio Pazuzu, era el virus Kine que me había entrado en la sangre esa tarde, contagiándome de cinefilia.

Así que si usted tiene un familiar, amigo o conocido que padezca de Cinefilia, tenga consideración y acompáñelo, llévele la idea, sea tolerante si le parece que la persona es monotemática y por favor, no sea cruel invitándola a ver un partido de fútbol.

* Comunicador Social y Periodista. Promotor de lectura y producción literaria. Biblioteca pública Ramón Correa Mejía. jofer62@hotmail.com

 
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