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Jhon H. Bermúdez
La problemática social, que se viene desatando, hace un par de años en los jóvenes a causa de las drogas, el alcohol, el desempleo, la misma soledad; se han encargado de sembrar una desesperanza de vida, que conduce a los jóvenes a tomar decisiones no muy apropiadas.
Regularmente, cuando se tiene este tipo de problemáticas, los jóvenes no tenemos la suficiente madurez para asumir con responsabilidad las consecuencias de estos actos, menos para encontrar las soluciones idóneas a los problemas. Pocas veces se deposita la confianza suficiente en los padres, quienes inicialmente son la principal fuente de posibles soluciones.
Cuando se recurre, a buscar soluciones en los amigos, se puede caer en un pequeño error, sin desmeritar el significado de la amistad, hay que reconocer que nuestros mejores amigos, suelen ser igual de jóvenes. Los problemas se pueden tornar, en ocasiones, tan difíciles que la edad nos impulsa a recurrir en otro tipo de soluciones equivocadas.
Yo no soy una persona muy religiosa, pero sí soy muy espiritual. Mi experiencia de vida, -incluso desde niño- el no haber crecido al lado de una familia normal, al lado de mi padre o mi madre, el haber salido de mi casa a tan corta edad y empezar a estrellarme contra el mundo y muchas situaciones más, me hacen estar completamente seguro, que hoy, soy la persona que soy, gracias a la formación espiritual que sembraron en mí.
Fácilmente pude haber tomado la solución más simple, al menos para los ojos de un joven de quince años. Pero opté por una solución que requería un poco más de esfuerzo, con muy poca ayuda material, con poco apoyo moral, pero con la convicción, de que tenía un Dios que suplía todos esos vacíos, que hacer su voluntad y reconocer la necesidad que tenía de él para cumplir todas mis metas, era la solución correcta.
Ese Dios que me acompañó todos esos años, y que aun me acompaña, es el mismo que hoy me impulsa a compartirles, a invitarles a conocer. De seguro, una vez que lo conozcan y experimenten de primera mano sus bendiciones, y empiecen a encontrar todas las respuestas a sus problemas, sólo tendrán que darse las gracias a ustedes mismos, por darse la oportunidad de haberlo conocido.
Alfa y Omega, es un grupo cristiano de teoterapia integral, en donde el único fin, es ser un puente espiritual para encontrar en Dios, el antídoto a los problemas que, para los ojos del hombre, pueden tener pocas soluciones, una alternativa diferente, para quien quiera darse la oportunidad de empezar a vivir con la convicción, de que hacer la voluntad de Dios, es la mejor opción.
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