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Alberto Rivera
El Diario del Otún
Hans Carmona Villada es Neurocirujano Funcional y director centífico del Instituto para la Epilepsia y el Parkinson del Eje Cafetero, una entidad a la altura de cualquiera de sus similares en el país. Y es pereirano.
El Instituto de Epilepsia y Parkinson del Eje Cafetero, Neurocentro, fue el ganador del Premio Colombiano a la Innovación Tecnológica Empresarial para las Mipymes, Innova, que entrega anualmente el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo como reconocimiento y apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas innovadoras del país que se destaquen por la generación de conocimiento, talento, creatividad y actitudes empresariales.
La entidad obtuvo el primer puesto en la categoría Universidad-Empresa-Estado, como resultado de su alianza con los centros de desarrollo tecnológicos de las universidades del Eje Cafetero y Colciencias, con lo que lograron adelantar varios proyectos orientados a proveer a los neurocirujanos funcionales de nuevos instrumentos que aportaran mayor certeza y exactitud a las cirugías y que benefician a los pacientes al disminuirse el riesgo de déficit postoperatorio.
Este premio tiene como finalidad fortalecer los mecanismos para fomentar una cultura hacia la innovación y el desarrollo tecnológico, que conduzca a una mayor productividad y competitividad en los sectores económicos del país.
Y detrás de este logro está Hans Carmona Villada, director científico de la entidad y quien hace parte de la Asociación Colombiana de Neurocirugía. Un pereirano de pura cepa que se destaca en el mundo de la medicina y quien acompaña a un alto número de profesionales alrededor de Neurocentro, que son sin duda el soporte vital de la entidad.
Carmona Villada es médico de la UTP, hizo su internado en el hospital San Jorge y en el Hospital de Caldas, y su año rural en la Liga Contra la Epilepsia, en Cartagena. Estudió luego Neurocirugía en la Universidad Católica de Chile, luego pasó una temporada en la Clínica Mayo en Minnesota (EU) estudiando Neurocirugía Funcional, que es su profesión, y luego obtuvo una beca en Alemania en la Universidad de Freiburg, un centro dedicado a esta especialidad.
¿Cuál es el fin de Neurocentro?
- Nuestra razón es tratar pacientes con enfermedades neurológicas que desafortunadamente son muy frecuentes pero no tienen un buen manejo por desconocimiento no solo de la ciudadanía sino de la parte médica, de los mismos neurólogos y neurociruanos que necesitan formarse dos o tres años más después de la especialidad, y otro tema es la falta de protocolos establecidos internacionalmente para tratar estas enfermedades, pero los mismos no se cumplen en el país. Cuando regresé de Alemania en el 2002 no había protocolos de tratamiento médico, ni de exámenes, ni de imágenes, estaba todo por hacer, así que nos dimos a la tarea.
¿Por qué escogió esta ciudad para establecerse?
- A un eminente profesor que me enseñó en la universidad, Jaime Jaramillo Franco, un destacado neurocirujano en epilepsia, le decía que me estaban invitando a trabajar en Bogotá y me dijo: "en su región lo necesitan, lo que necesitamos es no concentrar sino expandir la posibilidad de la comunidad de recibir tratamientos", y así lo hice. Cuando empezamos en el 2002 éramos dos empleados, hoy somos 35 con todas las prestaciones de ley y estos son los directos, porque los indirectos son ingenieros y especialistas y hemos apoyado a cuatro muchachos que han hecho el doctorado, hay dos formándose en el exterior.
¿Cómo fueron esos inicios?
- Comenzamos con muchas dificultades porque la gente no creía en nosotros, así que nos dimos a la tarea de darle charlas a la comunidad, al gremio de la medicina y a los estudiantes; después trajimos gente de afuera, neurólogos formados en el exterior para que nos ayudaran y enviamos a varios para que se formaran en Estados Unidos y a Alemania en este campo.
Y empezamos con un montón de pacientes que estaban olvidados y que hacían parte de la antigua Liga Risaraldense contra la Epilepsia que desapareció, ellos atendían a tres mil pacientes, así que empezamos a liderar lo que la liga dejó.
Pero nos faltaba tecnología con un problema por su alto costo, entonces nos unimos con ingenieros de la Universidad Tecnológica donde fui docente y creamos alianzas Universidad-Empresa-Estado y eso permitió la creación de valor agregado a través de proyectos de investigación, pero con carácter social.
¿Cómo lo lograron?
- Nos unimos con los ingenieros y empezamos a realizar proyectos de investigación gracias a que teníamos una formación especializada, y con esa información podíamos crear proyectos interesantes que impactaran sobre la comunidad pero que al mismo tiempo nos permitieran tener la tecnología suficiente para empezar a trabajar con los pacientes.
¿Y cómo llegan a Innova?
- Alguien consideró que Neurocentro era interesante para el premio y nos propuso, así que nos contactaron y nos enviaron el formulario para participar. En ese formulario nos preguntaban por qué creíamos nosotros que éramos innovadores. Resulta que ya nos habíamos ganados antes dos premios en ingeniería y por la alianza estratégica efectiva Universidad-Empresa-Estado, porque estas alianzas terminan en cosas muy pequeñas pero nosotros logramos sacarla adelante con impacto social y sobre el costo. Lo que hace todo esto es que al atender los pacientes con un protocolo adecuado, a largo plazo se disminuyen los costos en salud y al final de cuentas se mejora el talento humano y la prestación de servicios. Así que enviamos artículos publicados, casos de pacientes operados, los cinco proyectos que teníamos a través de Colciencias que han sido avalados con dinero, con el cual se pagaron investigadores jóvenes y equipos y con eso se crearon nuevos equipos, pues la universidad crea patentes nuevas modificando o mejorando lo que ya está, y eso nos permitió mejorar nuestra técnica o encontrar una técnica más barata. Así que empezamos a desarrollar nuestras propia técnica como la "Subtalamotomía" para la enfermedad de Parkinson pero que vale menos que la cirugía normal, y al mismo tiempo permite que una empresa sea más fuerte, se fortalezca y dé más empleo.
Ha sido destacado el avance de la entidad...
- Todo esto creó una espiral de desarrollo regional que impactó muchas personas, las más pobres que ahora tienen la posibilidad de un tratamiento adecuado y no tienen que irse a otras ciudades, porque somos la única ciudad intermedia que tiene este servicio especializado y eso beneficia a tres millones de habitantes del Eje Cafetero y norte del Valle, esa es nuestra área de influencia, aunque hemos atendido a pacientes de otras regiones del país. Tenemos un grupo interdisciplinario mejor que el de cualquier otra ciudad y muchos pacientes del régimen subsidiado.
¿El premio qué recursos les aporta?
- Nos dieron un premio en dinero que irá a otro proyecto de impacto social que es ayudar a los niños con hidrocefalia, en la creación de una técnica para no usar aparatos para tratar este problema, de tal forma que se pueda beneficiar mucha gente, la nueva técnica le evitaría al 70 % de los pacientes tener que ponerles una válvula y reducir los costos económicos en salud.
¿Qué cifras existen sobre casos de personas con Epilepsia y Parkinson?
-En Colombia se calcula que hay un millón 500 mil personas con epilepsia, en la región hay 90 mil y de ellos más o menos la mitad no van a responder bien a una droga, o sea 45 mil personas, y de ese mismo grupo un tercio necesitan ser operados, o sea 30 mil personas. En Parkinson hay unas 45 mil personas de las cuales a los 10 años de la enfermedad van a necesitar cirugía.
¿Por qué decidió escoger esta especialidad?
- Una persona me creó la pasión por la neurociencia y es el doctor Montejo, profesor de la Universidad Tecnológica que con su pasión me dejó marcado, trabaja actualmente en la Universidad de las Américas y ha influido en muchos médicos para la escogencia de esta profesión. También Jaime Fandiño, un neurocirujano que me enseñó el amor por el paciente con trastornos neurológicos.
¿Cuál es su mayor ambición con Neurocentro?
- Fundar una Clínica Neurológica que pueda atender no sólo estas enfermedades. También pensamos en un hecho que tiene alta incidencia en nuestro medio y es el trauma cerebral, que en muchos aspectos es mal manejado, en Estados Unidos la tasa de mortalidad por trauma cerebral severo está en 12,5 % y en Pereira es del 50 %, según estudios hechos con el exsecretario de salud de Risaralda, Javier Darío Marulanda, con quien hicimos las primeras evaluaciones. Y nos dimos cuenta que tenemos que subespecializar el tratamiento de pacientes si queremos mejorar la calidad de vida, rebajar las secuelas neurológicas y la integración de los pacientes a su vida normal. Lo que nos interesa es prestar servicios que puedan impactar socialmente a la comunidad para su beneficio, ese es nuestro objetivo.
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