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EDICION DOMINICAL

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25 años en la luz de Dios
Publicado 24/03/2013

Alberto Rivera

 

Un hombre sencillo, de mente abierta y polémico cuando de decir la verdad se trata, por su franqueza, es el actual Obispo de la Diócesis de Pereira, quien lleva 25 años en esa dignidad y 40 como sacerdote.
 

 

El próximo martes santo el obispo de la Diócesis de Pereira, monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, celebra los 25 años de su ordenación episcopal que se dio el 26 de marzo de 1988.
Se trata de un acto litúrgico en el que se dará a conocer el mensaje que el hoy papa emérito, Benedicto XVI, le envió al obispo y como huella de este acto se ordenarán un sacerdote y dos diáconos, se va a consagrar el crisma y los sacerdotes renovarán sus compromisos sacerdotales, tal como se hace cada año previo a la Semana Santa, pero en esta ocasión con un profundo significado por las bodas de plata de quien hoy dirige los destinos espirituales de la región.
 


¿Quién es?
Rigoberto Corredor Bermúdez nació el 5 de agosto de 1948 en el corregimiento de Arabia, en Pereira. Luego de realizar sus estudios de secundaria en el Seminario Menor de Pereira y los de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de Manizales, fue ordenado sacerdote en esta ciudad el 18 de noviembre de 1973 de manos de Monseñor Baltasar Álvarez Restrepo.

 

En su ministerio sacerdotal ocupó cargos como Vicario Cooperador de Arabia (1973-1974); Párroco de Purembará (1975), Párroco de San Antonio del Chamí, (1981), en la Diócesis de Pereira Vicario Episcopal de Pastoral (1982), Delegado Episcopal de las Misiones, Catequesis y Diaconado Permanente (1982) y profesor de Teología en el Seminario Mayor (1982-1988) y obtuvo el doctorado en Misiología en la Pontificia Universidad Urbaniana en Roma.

 

El 26 de febrero de 1988 el papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Titular de Rusgunie y Auxiliar de la Diócesis de Pereira y recibió su ordenación episcopal el 26 de marzo de 1988. El 30 de noviembre de 1996 fue nombrado Obispo de la Diócesis de Buenaventura. El 19 de diciembre de 2003 Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Garzón y el 15 de julio de 2011 el papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de la Diócesis de Pereira, cargo del que tomó posesión canónica el 1 de octubre del mismo año.

 

Proviene de una familia sencilla y católica, es hijo de Lisímaco Corredor, un santandereano ya fallecido, y de Virgelina Bermúdez. Es el octavo de los doce hijos de ese hogar cristiano. Hizo sus primeras letras en la escuela pública y a la edad de once años ingresó al Seminario Menor de Pereira. Para recibir su educación secundaria obtuvo un cupo en el Seminario Mayor de Manizales donde luego recibió la ordenación sacerdotal.
 


¿Cuál es la fecha de su ordenación episcopal?
- El 26 de marzo de 1988, tenía entonces 39 años. Mire que el papa Francisco fue ordenado en 1992, así que soy más viejo que el Santo Padre como Obispo (risas). Fui ordenado como Obispo Auxiliar de Pereira, el papa Juan Pablo II fue quien me dio el nombramiento y monseñor Darío Castrillón, por entonces obispo de esta Diócesis, fue quien me ordenó. Y hubo ese día una curiosa coincidencia: ese mismo día moría en Medellín monseñor Baltasar Alvarez Restrepo, justo en el momento en que me posesionaba.
 

 

¿Cómo fue ese momento en el que a usted le comunican el nombramiento como obispo?
- Como sacerdote tenía tres tareas, era profesor del Seminario Mayor, Vicario de Pastoral y encargado de la Catequesis y el Diaconado Permanente. Me hicieron una llamada de la Nunciatura porque ellos sabían que iba a viajar a Bogotá ese día en la tarde a la reunión de los delegados de misiones. Me llamaron al medio día a decirme que el Nuncio Apostólico quería hablar conmigo.
 


¿Y qué pasó luego?
- Creí que era para que renovara un concepto sobre alguien o alguna otra cosa... en todo caso asistí a la cita con el Nuncio. Yo no sabía nada, a mí nadie me comentó nada, y como se hace una investigación muy secreta, hay mucho silencio alrededor de ese proceso. Cuando el Santo Papa da la aprobación, el Nuncio es quien debe comunicar la decisión.
 


¿Qué le dijo el Nuncio?
- Me dijo que el papa me había nombrado obispo auxiliar de Pereira, en medio de la sorpresa le dije que yo estaba muy joven, que quería ser un sacerdote común y corriente, que había otros padres con mayores capacidades que yo, pero el Nuncio dijo que debía obedecerle al papa. Así que llamaron a monseñor Darío Castrillón para darle la noticia y buscar la fecha de la ordenación. Eso fue en el mes de febrero de 1988.
 


¿Trajo usted la noticia a Pereira?
- Cuando regresé a Pereira estuve 8 días en silencio. Me dijeron que la noticia se publicaba el 1 de marzo en L'Osservatore Romano y en Radio Vaticano. Así que seguí con mis labores cotidianas, me fui para el seminario a preparar clase. A los 8 días estuve pendiente de la noticia y en el momento en que se dio tocaron las campanas, hubo regocijo y ya no más clase, porque tenía que prepararme para recibir la ordenación.
 


¿Cómo fue esa experiencia de la misa de ordenación episcopal?
- Empecé a leer todo lo que se dice sobre los obispos, lo que es la vida episcopal, a hacer un camino de fe y a asumir las responsabilidades. En la misa nos ponen la mitra y el anillo y nos dan el báculo... es una ceremonia bellísima. Y cambia la vida por completo. Los sacerdotes lo ven a uno como alguien distinto porque ya es obispo, por respeto, porque tiene el mando y mayores responsabilidades. Es un cambio muy grande. Como obispo auxiliar estuve 8 años en Pereira.
 


Y lo nombran obispo de Buenaventura...
En 1996 me nombran y me posesionó en febrero. Allí estuve 7 años y aprendí a querer a los negros, como a ellos les gusta que les digan; aprendí a conocer sus costumbres de ellos, su folclor aprendí a valorarlo y admití algunos de estos aspectos en la eucaristía.

 



¿Qué lo marcó en esa labor?

- Allí vi la miseria en muchas partes, supe de la presencia de paramilitares, hice recorridos por los ríos, pasé por varios retenes de la guerrilla sin acusarlos a ellos y sin ponerme a pelear con ellos. El puerto es muy desarrollado pero al otro lado del pueblo la miseria es el pan de cada día. Así que llevé las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta para atender a los más necesitados, arreglamos la Catedral, visitamos comunidades y fue una labor intensa en esa zona. Allá hay riqueza en el puerto y riqueza en la ciudad, pero las casas sobre el mar, sin alcantarillado ni nada, son una imagen muy dolorosa.

 

¿Como obispo de la Diócesis de Garzón cómo le fue?
- La gente es muy católica, hay seminario, hay vocaciones, pero también guerrilla en la zona limítrofe con el Cauca, Caquetá y Putumayo. Tenía un sacerdote en una parroquia en San Vicente del Caguán, que estaba ayudando desde Garzón en La Aguililla. Ibamos cada año a celebrar la Navidad con los niños el obispo de San Vicente, el de Florencia y yo. La última vez que organizamos el viaje alguien nos informó que no lo hiciéramos porque algo nos iban a hacer quién sabe qué fuerzas oscuras.

 

¿Qué momentos recuerda de esa labor?
- Uno muy doloroso cuando hubo una masacre en El Naya, más de 40 muertos, por los tiempos de Semana Santa. Otro en una vereda nuestra mataron a unas personas entre ellos a unos catequistas y también asesinaron a un sacerdote muy buena gente en Buenaventura. Lloré por ello, esa parte violenta es muy dura. Pero lo más triste es la corrupción.
 

 

¿Como obispo de la Diócesis de Garzón cómo le fue?
- La gente es muy católica, hay seminario, hay vocaciones, pero también guerrilla en la zona limítrofe con el Cauca, Caquetá y Putumayo. Tenía un sacerdote en una parroquia en San Vicente del Caguán, que estaba ayudando desde Garzón en La Aguililla. Ibamos cada año a celebrar la Navidad con los niños el obispo de San Vicente, el de Florencia y yo. La última vez que organizamos el viaje alguien nos informó que no lo hiciéramos porque algo nos iban a hacer quién sabe qué fuerzas oscuras.

 

¿Qué momentos recuerda de esa labor?
- Uno muy doloroso cuando hubo una masacre en El Naya, más de 40 muertos, por los tiempos de Semana Santa. Otro en una vereda nuestra mataron a unas personas entre ellos a unos catequistas y también asesinaron a un sacerdote muy buena gente en Buenaventura. Lloré por ello, esa parte violenta es muy dura. Pero lo más triste es la corrupción.

 

¿Por qué?
- Estuve encargado de la educación contratada en Benaventura en zonas de difícil acceso, yo recibía el presupuesto y sobraban recursos, compraba ropa y zapatos a los niños, arreglaba las escuelas, de Bogotá enviaban la plata a la Gobernación y luego nos la entregaban, tenía alrededor de 200 docentes y unos 100 administativos. Ahora que el municipio se certificó vaya a ver cómo están. Recursos hay y teníamos superavit, estuve siete años manejando ese presupuesto y sobraban dineros, las escuelas nuestras eran las mejores. Pero hoy todo eso ha cambiado.

 

¿Qué momentos alegres guarda en especial?
- Muchos, pero las ordenaciones sacerdotales me alegran mucho. Ordené en 8 años a 50 sacerdotes en Garzón, renové el clero, fuera de los religiosos de otras comunidades, en Buenaventura ordené a varios afrodescendientes, pero aquí en Pereira el ambiente es más difícil para las vocaciones, hay muchas cosas que sanar.

 

¿Cómo cuáles?
- La moralidad, el materialismo, hay que recuperar la familia, hay bandas juveniles en los barrios, hay mucho consumo, hay escasez de vocaciones. En Pereira hay crisis familiar, hay descomposición familiar, hay mucha drogadicción, aquí nos toca trabajar mucho y atraer más la fe en la juventud.

 

¿Qué ha sido lo mejor de ser obispo durante 25 años?
- Uno puede decir que el deber cumplido, pero a veces no se ha hecho lo que debí hacer. Lo mejor es haber sido fiel hasta ahora, 25 años de fidelidad y 40 de sacerdocio que cumplo en noviembre. Me hicieron obispo muy joven, me dieron una cruz muy pesada.

 

- Estuve encargado de la educación contratada en Benaventura en zonas de difícil acceso, yo recibía el presupuesto y sobraban recursos, compraba ropa y zapatos a los niños, arreglaba las escuelas, de Bogotá enviaban la plata a la Gobernación y luego nos la entregaban, tenía alrededor de 200 docentes y unos 100 administativos. Ahora que el municipio se certificó vaya a ver cómo están. Recursos hay y teníamos superavit, estuve siete años manejando ese presupuesto y sobraban dineros, las escuelas nuestras eran las mejores. Pero hoy todo eso ha cambiado.


¿Qué momentos alegres guarda en especial?
- Muchos, pero las ordenaciones sacerdotales me alegran mucho. Ordené en 8 años a 50 sacerdotes en Garzón, renové el clero, fuera de los religiosos de otras comunidades, en Buenaventura ordené a varios afrodescendientes, pero aquí en Pereira el ambiente es más difícil para las vocaciones, hay muchas cosas que sanar.

¿Cómo cuáles?
- La moralidad, el materialismo, hay que recuperar la familia, hay bandas juveniles en los barrios, hay mucho consumo, hay escasez de vocaciones. En Pereira hay crisis familiar, hay descomposición familiar, hay mucha drogadicción, aquí nos toca trabajar mucho y atraer más la fe en la juventud.



¿Qué ha sido lo mejor de ser obispo durante 25 años?

- Uno puede decir que el deber cumplido, pero a veces no se ha hecho lo que debí hacer. Lo mejor es haber sido fiel hasta ahora, 25 años de fidelidad y 40 de sacerdocio que cumplo en noviembre. Me hicieron obispo muy joven, me dieron una cruz muy pesada.

 

Mensaje para Semana Santa

“En esta Semana Santa tenemos un viacrucis apoyado en la virtud de la fe y vamos a predicar las dimensiones de la fe, qué es la fe para un cristiano, por qué creo, en quién creo, cómo creo, vamos a recoger toda la fuerza de la fe y la necesidad de la virtud de la fe para ayudar a renovar la vida de los cristianos. Pero la fe la vamos a orientar hacia la caridad, es decir, el santo padre Francisco nos pide que veamos desde la iglesia con mayor misericordia a los pobres, ayudándoles desde las instituciones de la iglesia.

 

Además hay que hacer una oración muy especial por la paz, hay mucha gente en contra de las conversaciones que se adelantan en La Habana porque dicen que son inútiles, que la guerrilla nos va a engañar, pero en tantos años de violencia, más de 50, si se ve una luz al final del túnel la iglesia va a apoyar esa luz para que no sigamos más años en medio de la violencia. Haremos una oración especial por la paz, para que tenga éxito el proceso porque la paz la necesitamos todos”.

 

 
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