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Germán Ossa
Opiniones sobre el último de los personajes típicos de Pereira. Recuerdos de un locutor frustrado y un hombre que nunca tuvo amor aunque si cariño de los ciudadanos.
Era un ser humano. Bueno. Noble. Decente. Uno no entiende por qué para el Mundial Sub 20 lo enviaron en un camión, como una bestia más, para otra ciudad con el fin de "limpiar" la sede del evento de mugre.
A mí personalmente me miraba con respeto y hasta me saludaba de mano. Creo que hasta entendía que yo tenía que ver con la cultura. Relacionaba el hecho cultural con lo que la cultura significa de verdad, por encima de otra gente que no tiene idea sobre lo que ella significa.
Sabía qué era una fotografía y se dio cuenta de que la foto que le hicieron y con la que un participante deseaba concursar en el pasado Salón de Agosto era importante y deseó copia y hasta quería ingenuamente cobrar derechos sobre la misma. Y le dio tristeza de saber que fue rechazada por la forma como la presentaron. Eso es mucho.
Estuvo en la exposición que en homenaje se le hizo al artista pereirano Gilberto Morales, no como un pordiosero en la puerta que separa la Sala "Carlos Drews Castro" de la calle, sino adentro, en la Sala, y hasta lo comunicaron con el coleccionista de las obras que vio la inauguración por internet en directo, en la fecha y hora de la realización de su inauguración y comió de los pasabocas y llevó para su "cambuche" una reserva que los patrocinadores le dieron con servilletas y todo.
Y para rematar, nos habló de su amistad con el artista, a quien conoció y con quien compartió quién sabe qué pensamientos que nunca podremos ni siquiera imaginar.
Nunca le hizo daño a nadie. Era un locutor que tenía muy buena voz, mucha imaginación y mucha malicia. Y nunca le pagaron por nada.
Era esencialmente un ser humano que murió, como lo dejamos desinteresadamente vivir.
Efraín Zapata
Carlos Alberto Cárdenas, ese nombre para muchos no es muy conocido, pero “Gúspelao” nos traslada de inmediato a recordar ese personaje alegre y bonachón que siempre en su mano tenía una imitación de micrófono, para transmitir alguna actividad deportiva, cultural o también imaginaria, pero sobre todo, un ser que siempre tenía una sonrisa de niño, un saludo amable para quien se lo respondiera y que metido entre los periodistas, que atareados con su trabajo informativo, muchas veces no se percataban de su presencia, acompañaba a los políticos, militares y artistas de la ciudad.
“Guspelao” fue, es y será uno de los iconos más queridos y reconocidos. Creció en la calle con su madre Olguita, allí vivió hasta hace unos días cuando un buen corazón lo acogió y le dio un hogar.
Aunque no pertenecía a ningún medio de comunicación, este personaje de nuestra Pereira terminó convirtiéndose en el locutor deportivo y cultural más famoso de la ciudad. Se le veía siempre en la Plaza de Bolívar, en la Plazoleta de Ciudad Victoria, animando las Fiestas de la Cosecha, comentando la Semana Santa y también frecuentaba los palcos del estadio Hernán Ramírez Villegas, desde donde era costumbre observarlo trasmitiendo de manera ficticia los partidos del Deportivo Pereira.
Para muchos que lo conocimos era un gran ser humano, alegre y sencillo; lo extrañaremos en los eventos públicos, pero estamos seguros que él, desde donde esté nos seguirá acompañando porque el también era un buen pereirano.
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