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Jueves, Noviembre 15 - 2018 Pereira - Colombia

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CRÓNICA
Viaje a las entrañas de Egoyá
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Óscar Osorio Ospina

Provistos de cascos, botas y un arnés de seguridad, descendimos por el túnel de acceso localizado en la esquina de la carrera 11 con calle 22 para ingresar a las entrañas mismas del nuevo colector Egoyá.


La bajada se debe realizar, con todos los protocolos de seguridad, mediante un escalera metálica pegada a la pared del pozo que tiene allí una profundidad de 12 metros. Una vez en el fondo, el túnel del nuevo colector toma dos caminos: hacia la izquierda para avanzar con rumbo a la calle 16 donde comienza el tramo más crítico y a la derecha para conectar con el antiguo Egoyá.


Acompañados por el ingeniero Rodrigo Cárdenas y por el personal que realiza los trabajos, una especie de topos humanos, comenzamos el recorrido del primer tramo del túnel a lo largo de la calle 22. Este ya está prácticamente construido, con el revestimiento en acero y la tubería instalada. En el interior del túnel, gracias al eficiente sistema de ventilación y a la red de energía, que es soportada por una planta propia en el caso de una falla en el suministro, no se siente ninguna sensación extraña.  Se sabe que estamos caminando a una profundidad de 12 a 14 metros bajo tierra, pero la calidad de la obra nos brinda una cierta tranquilidad.


En la esquina de la calle 22 con carrera 12, donde está otro pozo de acceso, giramos a la izquierda para recorrer un tramo de cuadra que nos llevará hasta la carrera 21. En este último, hay parte ya terminada, otra donde se está efectuando el revestimiento y una tercera en proceso de excavación. Igual ocurre en el tramo que va hasta la calle 20 pasando por debajo de la vía.


Regresamos a tierra firme, si así se puede decir, por el pozo de acceso de la carrrera 12 con calle 21, una vez culminado con éxito el ascenso por una escalera metálica, ésta vez de 14 metros de altura.


En la parte superior, una volqueta estacionada dentro del perímetro de la obra, sin obstaculizar el tránsito vehicular, espera ser llenada con el material de excavación, el cual es ascendido mediante baldes de descarga de fondo que fueron diseñados por la firma constructora para minimizar los inconvenientes en el exterior.


“La obra se hubiera podido hacer a cielo abierto, pero con profundidades promedio entre 13 y 14 metros, lo que haría que las excavaciones en la parte superior hubieran sido de 15 a 30 metros lo cual es imposible dada la presencia de edificaciones a lado, lo que era inviable. La segunda opción era a través de tuneladoras, que es un medio mecánico a costo tres o cuatro veces mayor de lo que estamos haciendo”, anotó el ingeniero Rodrigo Cárdenas una vez que todo el equipo emergió de las entrañas de Egoyá.


Y ya afuera, nada mejor que volver a respirar el aire del exterior, un poco contaminado por el tráfico vehicular, y apurar una botella de agua para recuperar el aliento luego del ascenso vertical de 15 metros.


Pero con la seguridad de haber recorrido una obra que le brindará tranquilidad, al evitr el riesgo de un colapso, posiblemente catastrófico, del antiguo Egoyá y de minimizar el riesgo sísmico que en la zona es amplificado por el viejo colector.

 

Egoyá, una incógnita
El colector Egoyá recorre buena parte de la ciudad de oriente a occidente, desde la calle 3E hasta la 46, a lo largo de las carreras 10, 11 y 12. Se trata del cauce natural de la quebrada de ese nombre que tiene una longitud de 5158 metros, que con el paso de los años comenzó a canalizarse en forma fragmentada y se convirtió en un vertedero de aguas lluvias y servidas.


El colector está conformado por cuatro tramos:
Tramo 1 de la calle 3B hasta la calle 10 construído en 1950 en regular estado
Tramo 2 de la calle 10 a la 16 construido entre 1930 y 1935 en regular estado.
Tramo 3 de la calle 16 a la 22 construido en 1935 y 1940 en mal estado
Tramo 4 de la calle 22 a la 46 consturido en 1940 y 1945 en buen estado.

 


¿En qué consisten las obras?

Con una inversión de $ 15.480 millones en la parte de obras civiles y un tiempo de ejecución de 14 meses, la unión temporal conformada por los ingenieros pereiranos Diego Jaramillo Arangoy Rodrigo Cárdenas adelanta las obras de intervención del tramo más crítico del colector Egoyá, contratados por Aguas y Aguas de Pereira.


Los trabajos consisten en la construcción de un tramo paralelo al actual colector de 660 metros lineales, en el sector de la calle 16 a la 22, entre carreras 11 y 12.


Se trata de una excavación manual con instalación de una protección en lámina de acero y luego la colocación de la tubería, para lo cual fue necesario construir previamente ocho pozos de acceso con un diámetro de 4.30 metros metros y una profundidad entre 12 y 15 metros.


Una vez hechos los pozos se realizan las excavaciones horizontales del túnel, para lo que se requiere mover alrededor de 6.500 metros cúbicos de retiros, de los cuales se han movido hasta ahora 4200 metros.


A través de los pozos de acceso se descienden los tramos de tubería que completan el túnel, cada uno de los cuales tiene una longitud de tres metros por dos metros de diámetro y un peso de 1200 kilos. Cuando terminen las obras los pozos se clausurarán y luego quedarán como cámaras de inspección.


A la fecha, señala el ingeniero Rodrigo Cárdenas, el nivel de avance de la obra es del 60 % en la excavación, se han construido 400 metros lineales del túnel y se han instalado 120 metros lineales de tubería, con lo que se registra un nivel de avance en este campo del 20 %.


En la obra se están generando 125 empleos directos entre trabajadores rasos, mano de obra no calificada, la mano de obra calificada y la parte administrativa.

Innovaciones
Destacó el ingeniero Rodrigo Cárdenas que esta obra representa varios hitos en materia de innovación en ingeniería constructiva, que es necesario destacar.


“Somos innovadores en el sistema constructivo a nivel nacional y regional en América Latina. Por ejemplo, en las excavaciones el sistema creado permite que la tierra vaya directo de la excavación a la volqueta, el cual lo generamos aquí con una empresa pereirana llamada Sold Group. El sistema consiste en baldes de descarga de fondo que ascienden por un sistema especial desde los pozos de acceso hasta las volquetas. Ello permite que la incomodidad del lodo o las partículas libres en verano no lleguen a la gente”, indicó Cárdenas.


La forma como se está trabajando, que incluye el cierre perimetral de cara a la ciudad en la zona intervenida, minimiza los inconvenientes para el tráfico y la movilización de las zonas. “Si bien es cierto que en la carrera 12 está entrando menos carros, la movilidad es completa y hay fluidez. Casi se puede decir que el traumatismo para el tráfico vehicular ha sido ninguno”, anotó Cárdenas.


Para mayo, fecha en que está previsto terminar las obras, “la idea es dejar funcionando el antiguo Egoyá porque hay unas conexiones cerradas que nadie sabe de dónde vienen y como tal hay aguas que van a seguir llegando allí, pero se le baja un 95 % del volumen de aguas y hay que hacer reparaciones posteriores”, explicó el ingeniero.

 

 

 

 

 

Causas del mal estado del colector Egoyá

Insuficiente estructura para soportar los esfuerzos a que está sometido.
Deficiente capacidad portante de los suelos sobre los cuales se construyeron las estructuras.
Sobrecarga excesiva por llenos mal ejecutados.
Canalización ejecutada sin ningún diseño hidráulico, con secciones diversas que varían las condiciones del flujo dentro del colector.
Presencia de construcciones a lo largo de su eje que han imposibilitado su mantenimiento y reparación.
Insuficiencia hidráulica ante eventos de aguas lluvias superiores a la tasa retributiva de 20 años.

 

Consecuencias del deterioro
Degradación de materiales lo que produce desprendimientos de partes del colector y fallas locales de los elementos-
Oquedades presentadas por el funcionamiento a presión del colector, desprendimiento del subsuelo y filtraciones a través del lleno
Pérdida de materiales de paredes, techo y solera del colector ocasionando deflexiones excesivas.
La población de la zona de influencia de la quebrada Egoyá se encuentra amenazada por el riesgo y la incertidumbre por un eventual colapso de la canalización.
La insuficiencia hidráulica acelera la posibilidad de colapso interno, al igual que los suelos de mala calidad que amplifican la aceleración de ondas sísmicas, provocando mayores intensidades en la zona y aumentando la vulnerabilidad de las estructuras existentes que por estar construidas con reglamentación anterior NSR 98 no cumplen con la normas vigentes NSR 2010.

 

 

 

 

 


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